Se trata de una condición médica en la que los ovarios de una mujer dejan de funcionar adecuadamente antes de la etapa natural de la menopausia

Aunque en la gran mayoría de los casos se desconoce el motivo, los factores más comunes son causas genéticas, enfermedades autoinmunes, tratamientos agresivos, cirugías pélvicas o el consumo de tóxicos como alcohol, tabaco, etc.

La clínica Equipo Juana Crespo revela los consejos para tratar la insuficiencia ovárica precoz de la mejor manera

Insuficiencia Ovárica Precoz o Prematura, Menopausia Precoz o Insuficiencia Ovárica son los nombres con los que se conoce la condición médica en la que los ovarios de una mujer dejan de funcionar correctamente antes de los 40 años. La reserva ovárica de una mujer viene determinada desde el nacimiento y, con el paso del tiempo, va disminuyendo tanto en cantidad como en calidad hasta llegar al agotamiento en la menopausia en torno a los 50 años.

Según la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM), en España, la edad en la que las españolas alcanzan la menopausia son los 51,4 años, con un espectro que va de los 48 a los 54 años. Sin embargo, según esta misma asociación y a pesar de que no hay unos datos oficiales sobre la incidencia de la IOP (Insuficiencia Ovárica Precoz), se estima que en el 1 al 4% de las mujeres en edad fértil sufrirán de esta condición médica.

Como resultado, las mujeres con esta condición pueden experimentar síntomas derivados de la disminución como sofocos, sequedad vaginal y cambios de humor, además de problemas de fertilidad. De hecho, según datos de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), solo entre el 5% y el 10% de las mujeres que sufren insuficiencia ovárica precoz logran quedarse embarazadas sin la necesidad de recurrir a tratamientos de fertilidad.

En la mayoría de los casos, el inicio del fallo ovárico es espontáneo y su manifestación más evidente es la falta de menstruación o amenorrea (falta de varias menstruaciones). Según la Dra. Dudenko,  especialista en estimulación ovocitaria del centro de reproducción asistida, Equipo Juana Crespo, aunque en la mayoría de los casos la paciente desconoce las causas, es importante tratar de averiguar el motivo que subyace, al menos para el enfoque reproductivo: “Aunque la gran mayoría de los casos que vienen a la clínica desconoce el motivo concreto, detrás de la menopausia precoz nos podemos encontrar causas genéticas por anomalías en los cromosomas o los genes como en el caso de Síndrome de X-Frágil, enfermedades autoinmunes o fallos de funcionalidad debido a tratamientos médicos agresivos como la radioterapia o la quimioterapia”.

Tal y como señala la ginecóloga, es muy diferente la estrategia de estimulación de la paciente con IOP según la causa porque va a determinar el tipo de medicación y la respuesta que se puede esperar. Asimismo, se sabe que los hábitos de vida (alimentación, consumo de tabaco y alcohol), el sedentarismo, la obesidad e incluso la exposición prolongada a tóxicos ambientales y plásticos pueden causar detrimento en la cantidad de los gametos y en el funcionamiento de nuestros órganos reproductivos.  

La detección temprana para limitar el impacto en la fertilidad

La detección temprana de las causas del fallo ovárico precoz es muy importante ya que, si se diagnostica a tiempo, se puede limitar el impacto que tiene en la fertilidad, ayudando a preservar la función ovárica y ofreciendo las mejores opciones de tratamiento para lograr la concepción. De esta manera, las mujeres tienen la oportunidad de planificar su futuro reproductivo con mayor seguridad. En este sentido, la clínica Equipo Juana crespo revela los consejos para tratar esta condición médica de la mejor manera:

  1. Asesoramiento profesional: La orientación de expertos especializados en fertilidad es fundamental, ya que cuentan con la experiencia para gestionar problemas como la insuficiencia ovárica precoz, evaluar la situación específica de cada paciente, y recomendar el mejor proceso. La Dra. Darya Dudenko destaca que el compromiso de la clínica Equipo Juana Crespo radica en la personalización del tratamiento: «Nos esforzamos por adaptar cada paso del proceso a las necesidades únicas de cada paciente. Nuestro objetivo es ofrecer una atención individualizada que maximice las posibilidades de éxito y proporcione el mejor cuidado posible».
  1. Tratamientos de fertilidad: Además de buscar asesoramiento profesional, hay que considerar opciones para aumentar las posibilidades de concebir un hijo con tratamientos como la ovodonación o la fecundación in vitro (FIV). “En la clínica Equipo Juana Crespo ofrecemos tratamientos innovadores como el Revitalize, que permite una personalización total para “revitalizar” el útero y los ovarios y mejorar así la calidad de los óvulos y la implantación del embrión. Se trata de una técnica pionera, puesta en marcha por nosotros, que tiene como objetivo mejorar los resultados de aquellas pacientes de mal pronóstico reproductivo”.
  1. Terapia hormonal: El tratamiento con terapia hormonal, como la terapia de reemplazo de estrógeno, puede ayudar a equilibrar los niveles hormonales y aliviar los síntomas asociados a la insuficiencia ovárica precoz.
  1. Estilo de vida saludable: Mantener un estilo de vida saludable puede ser beneficioso para mejorar la función ovárica. Hacer ejercicio regularmente, llevar una alimentación variada y saludable, evitar el estrés, dedicarse tiempo a uno mismo, descansar lo suficiente y evitar el consumo de tabaco y exceso de alcohol son medidas que pueden ayudar a mejorar la calidad de vida y, en consecuencia, la fertilidad.
  1. Apoyo emocional: Hay que tener en cuenta la salud mental cuando se enfrenta a problemas como la insuficiencia ovárica precoz, ya que puede afectar al estado de ánimo de algunas mujeres. Es importante buscar el apoyo de seres queridos, ya sea familia, amigos cercanos o incluso expertos que ayuden a la persona a sentirse mejor y poder sobrellevar el tratamiento de la manera más positiva.

Por lo general, el riesgo de desarrollar insuficiencia ovárica precoz se incrementa entre mujeres de 35 y 40 años, aunque también puede afectar a mujeres más jóvenes.

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